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martes, 11 de febrero de 2014

Solemne y multitudinario funeral por Blas Piñar en Los Jerónimos

 La nave gótica de San Jerónimo el Real ya se encontraba abarrotada un cuarto de hora antes del funeral que se iba a celebrar por Blas Piñar, el gran Caudillo del patriotismo español tras la muerte del Generalísimo Franco. No sólo estaban llenos y apretados los bancos, sino los pasillos laterales y las capillas. Permaneció despejado el pasillo central por razones de seguridad.

Pueden verse las imágenes ampliadas y en serie pinchando sobre ellas.


 También atrás se agolpaban muchísimas personas.


 En el exterior fueron cientos los que no pudieron entrar, tanto por la escalinata de la portada principal como por la entrada situada junto al ábside y la sacristía. A ambos lugares debieron salir luego sacerdotes para repartir la Sagrada Comunión.

 En los bancos del crucero se encontraba parte de la familia, con varios yernos en el primer banco.

En el otro lado, Doña Carmen Gutiérrez, viuda de Piñar, acompañada de sus hijos. En esa parte estuvo también la Duquesa de Franco y su hijo, Francisco Franco, Marqués de Villaverde. Entre la nobleza, la Duquesa de Montealegre, el Marqués de Villaverde de Aguayo y el Marqués de Selva Alegre.
También estuvieron el ex ministro José Utrera Molina, Antonio Tejero, Ricardo Alba, Paco Torres, José Luis Corral, Alberto Ruiz de Galarreta, Luis María Sandoval, Luis Fernández-Villamea, José Luis y Mari Carmen Alemán, Javier Grima, Valentina Orte, Alfonso Arteseros, Fco. José Fernández de la Cigoña, Juan León, Paco Puchades, Carlos González Agulló y muchos más conocidos.
 Dos docenas de sacerdotes concelebraron la Santa Misa, que tuvo como oficiante principal al sacerdote de la Curia Romana, Don Alberto José González Chaves, quien recordó en su sermón que un funeral no es un homenaje ni un recuerdo del difunto, sino el Santo y Sumo Sacrificio ofrecido a Dios por el alma de ese difunto, para que Dios le perdone sus pecados y le salve de las penas del purgatorio.
Rotundo y clarísimo en la dicción, pausado y firmísimo, pronunciando expresiones latinas célebres, hizo gala de un estilo clásico de oratoria religiosa como hace muchísimo tiempo no se podía escuchar.
Aunque un funeral no es lugar para un panegírico del difunto, no puede menos que recordarse algún aspecto de su sólida vida cristiana, para que pueda servir de ejemplo a otros fieles. Así, Blas Piñar hizo de la fe católica y de su patriotismo, la razón de su vida, dotada de singulares dones intelectuales, de oratoria y de carácter. A su mariología habría que añadir su patriarcado familiar y moral, su brillante profesionalidad y su fidelidad a valores trascendentes que lo convirtieron en incómodo para los que son "políticamente correctos" y a los que tuvo que enfrentarse con su inquebrantable trayectoria y su brillante personalidad. Recordó también la amistad de Blas Piñar con muchos obispos y sacerdotes españoles.
Muy emotivas fueron también las preces, leídas por varios nietos del difunto y con certera intención por el Papa, por la Iglesia, por los necesitados, por los que sufren, por la España Una, Grande y Libre, por la Hispanidad en clave católica.
 El Padre Alberto iba revestido con una bellísima casulla antigua, negra con una imponente cruz bordada en oro. Mientras incensa el altar puede verse a su derecha al Padre Gabriel Calvo, que fuera fundador y jefe provincial de Acción Juvenil Española en Toledo.
 Como Diácono y Subdiácono oficiaron el Padre Pedro Ruano y el Padre Ángel Garralda. Tras la Consagración, el órgano interpretó el Himno Nacional, vibrante y solemne. Solemnidad que fue ampliada por un brillante coro. El "Ave María" de Schubert fue cantado durante el Ofertario por la soprano. El "Pater Noster" fue cantado en latín.
 Durante la Comunión, riadas ingentes de fieles comulgaron al pie del presbiterio, en los laterales, en medio del templo, al final y en la calle por las dos puertas. Coro y pueblo se unieron en el "Cerca de Ti, Señor, quiero morar". El tenor emocionó con el "Panis Angélicus" en solitario.
El General Blas Piñar Gutiérrez pronunció unas palabras de agradecimiento y recordó brevemente que su padre siempre había luchado por Dios y por España hasta el último momento de su vida, expresando el deseo de que su ejemplo sea seguido por muchos más.
Una Salve rezada, con una intensidad y una fe pletóricas, puso fin a la ceremonia religiosa.
"La muerte no es el final" de Gabarain, mientras se retiraba el clero oficiante, también fue cantada por todos, mientras fuera empezaba a sonar el primero de los "Cara al sol".
 "Cara al sol" que se repitió tres, cuatro veces y más, con el "Yo tenía un camarada" intercalado de vez en cuando. Saludos entre camaradas, recuerdos y emociones.
Y la bandera de España con su orgullosa y señera Águila de San Juan, símbolo de catolicidad y de unión, ondeando majestuosa ante la fachada de San Jerónimo el Real.

2 comentarios :

  1. Blas Piñar SIEMPRE PRESENTE.

    Adelante católicos de España, ¡vuestra patria os llama!

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  2. ¡¡ Arriba España !!

    Volveran banderas victoriosas !!

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